Una nueva investigación del Behavioural Insights Team (BIT) analiza 10 prácticas de diseño que Microsoft emplea para empujar a los usuarios de Windows hacia Edge y alejarlos de los navegadores alternativos, y examina cómo podrían perjudicar su libertad de elección.
Based on the BIT report “Dark patterns in browser choice architecture: A behavioural science perspective and their potential impact on users” (October 2026). Additional context on Microsoft’s practices comes from material provided by the BCA.
Comprar un PC con Windows y elegir su navegador debería ser sencillo. A menudo no lo es. Antes incluso de que los usuarios hayan hecho o se les haya ofrecido elección alguna de navegador, Edge es el único navegador preinstalado en los nuevos PC con Windows de los grandes fabricantes. Es el resultado del programa “Jumpstart” de Microsoft, cuyas condiciones se mantienen en secreto, pero que al parecer exige que Edge, y solo Edge, venga preinstalado en todos los PC que los fabricantes comercializan en su marco. Lo que ocurre cuando un usuario intenta elegir otra cosa es lo que examina la nueva investigación del Behavioural Insights Team (BIT), una firma británica experta en análisis del comportamiento.
El BIT fue contratado por FTI Consulting en nombre de la Browser Choice Alliance (BCA), y su análisis se basa en las pruebas aportadas por la BCA y sus miembros.
Lo que el BIT ha constatado: patrones oscuros a lo largo del recorrido del usuario de Windows
El BIT ha calificado de patrones oscuros 10 prácticas de Microsoft en tres fases del recorrido del usuario de Windows: la instalación de un navegador alternativo, su primer uso y la actualización del sistema operativo. Estos patrones oscuros son tácticas de diseño que, o bien dificultan la elección de un navegador distinto de Edge, o bien anulan una elección que el usuario ya ha hecho. Actúan de tres maneras: añadiendo fricción u obstáculos que consumen tiempo y atención del usuario, lo que el BIT denomina “fricción y obstrucción” (“sludge and obstruction”); haciendo que Edge parezca más seguro o más fácil de usar sin fundamento alguno, lo que el BIT denomina “encuadre engañoso” (“deceptive framing”); y empujando a los usuarios hacia Edge mediante “acicates” (“nudges”).
La fricción empieza cuando los usuarios buscan alternativas. Cuando alguien busca un navegador rival, Microsoft le muestra un banner intrusivo que le insta a quedarse con Edge. Una vez instalada la alternativa, hacer clic en “Establecer como predeterminado” (“Set default”) en la configuración de Windows solo cambia el navegador predeterminado para algunos enlaces web (como http y https), mientras que otros tipos de archivo propios del navegador, como los PDF, siguen asociados a Edge.
Incluso cuando el usuario ha establecido un navegador rival como predeterminado, la elección a menudo no se mantiene. Los enlaces de la búsqueda de Windows, de los widgets y de la pantalla de bloqueo solo se abren en Edge, y los de Outlook y Teams van a parar a Edge salvo que el usuario encuentre ajustes específicos en cada aplicación. Las soluciones alternativas que habrían permitido el cambio con un solo clic fueron bloqueadas por Microsoft en abril de 2023. Edge puede además hacerse pasar por el navegador alternativo elegido por el usuario “robando” pestañas a ese navegador rival y abriéndolas automáticamente en Edge al iniciar sesión, con el botón para aceptar esta experiencia más destacado que el botón para rechazarla.
Y por si fuera poco, una actualización de Windows puede restablecer Edge directamente como navegador predeterminado. Aun cuando el usuario lo tenga todo configurado a su gusto, un aviso de actualización de Windows 11 puede restablecer Edge como predeterminado. El BIT observó que ese aviso presenta el cambio como “Usar la configuración de navegador recomendada” (“Use recommended browser settings”) y la alternativa como “No actualizar la configuración” (“Don’t update your settings”), con la primera opción más destacada. Los usuarios que no optan activamente por rechazarla (“opt out”) ven restablecido Edge como navegador predeterminado y, dado que las actualizaciones son recurrentes, eso puede repetirse una y otra vez. El BIT concluye que esto crea una arquitectura de la elección (“choice architecture”) asimétrica a nivel del sistema operativo que facilita que los usuarios acepten el cambio y devuelvan a Edge su condición de navegador predeterminado.
Lo que puede costar a los usuarios
El análisis del BIT se centra en elecciones desiguales por diseño. Aceptar Edge resulta fácil, mientras que conservar los navegadores preferidos exige pasos adicionales, como rechazar una opción preseleccionada en un aviso o sortear un banner intrusivo y llamativo que aparece en la parte superior de la pantalla de resultados de Bing y que insta a los usuarios a quedarse con Edge cuando buscan navegadores alternativos. El BIT señala que estas decisiones de diseño crean un “espacio de decisión asimétrico” (“asymmetrical decision space”), es decir, uno en el que cambiar a otro navegador resulta menos atractivo y más difícil que seguir con Edge. La conclusión del BIT es que, en estos casos, la elección se vuelve “más difícil de ejecutar, menos transparente o menos atractiva”.
Los pasos adicionales cuestan tiempo y esfuerzo a los usuarios. Un metaanálisis de 184 experimentos de campo, con más de 2,2 millones de participantes, concluyó que modificar el esfuerzo necesario para realizar una acción fue una de las palancas más potentes de cuantas se analizaron sobre el seguimiento efectivo por parte del usuario. En el caso concreto de los navegadores, un estudio de usabilidad constató que algunos usuarios de Windows no lograban cambiar su navegador predeterminado o sencillamente desistían, aludiendo a una “configuración oculta o confusa”. Y para los usuarios de Windows que han superado estas barreras y han elegido un navegador alternativo, cada anulación en favor de Edge significa más tiempo y más esfuerzo para volver al punto de partida.
Cuando algo se vuelve más difícil de encontrar, las personas tienen más probabilidades de acabar con una opción que no era la que realmente querían, un perjuicio que el BIT denomina “pérdida de autonomía” (“loss of autonomy”), en el que dificultar el acceso a la información puede llevar a las personas a decidir en contra de sus propias preferencias. En un experimento sobre privacidad con 7.430 participantes de seis países europeos, los pasos adicionales para acceder a información clave hicieron que las personas tuvieran alrededor de 12 puntos porcentuales más de probabilidades de decidir en contra de sus propias preferencias. Si los usuarios quieren cambiar dónde se abren los enlaces procedentes de aplicaciones de productividad esenciales de Microsoft como Outlook y Teams (que inicialmente se abren en Edge), deben navegar por una “configuración avanzada” adicional para poder elegir. Y si quieren cambiar dónde se abren los enlaces y los archivos, no pueden hacerlo con un solo clic, sino que tienen que ir a la configuración y seleccionar trabajosamente su navegador predeterminado archivo por archivo y tipo de enlace por tipo de enlace.
Las opciones preseleccionadas que se aplican en un flujo de uso salvo que el usuario las rechace activamente también desempeñan un papel. El BIT señala que las opciones preseleccionadas pueden facilitar una configuración rápida, pero que pueden convertirse en patrones oscuros cuando se utilizan para obstaculizar las preferencias de los usuarios o cuando carecen de fundamento. En 58 estudios, las personas tenían un 27 % más de probabilidades de no rechazar la opción preseleccionada al elegir entre dos alternativas. Esto resulta pertinente para el aviso a nivel de sistema operativo que Microsoft muestra durante el proceso de actualización de Windows, que preselecciona la configuración recomendada por Microsoft (restableciendo Edge como navegador predeterminado).
Algunos usuarios pueden verse más afectados que otros. Los usuarios con poco tiempo se enfrentan a la molestia de volver al navegador que ya habían elegido, mientras que los usuarios de más edad y las personas con menor alfabetización digital pueden tener más dificultades para encontrar ajustes ocultos o para saber cómo corregir la situación. Los perjuicios van más allá del tiempo perdido. Los mensajes de seguridad sin fundamento, una forma de “encuadre engañoso”, y los acicates que convierten a Edge en la opción fácil pueden mermar la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas. La “fricción y obstrucción” que anula repetidamente la elección del usuario (por ejemplo, los enlaces web de los widgets y de la búsqueda de Windows que ignoran el navegador predeterminado del usuario) puede generar “frustración y pérdida de confianza”.
Europe changed. Most of the world didn’t.
Al amparo de la DMA, Microsoft ha introducido varios cambios en la UE: los usuarios pueden desinstalar Edge, Microsoft se ha comprometido a no mostrar los banners que instan a quedarse con Edge y, al cambiar el navegador predeterminado en Windows 11, ahora se actualizan automáticamente más tipos de enlaces y de archivos. La situación en la UE sigue dejando mucho margen de mejora, pero al menos los usuarios de la UE están mejor que los del resto del mundo, donde Microsoft no ha introducido, en su mayor parte, cambio alguno que libere la elección del usuario. El BIT señala igualmente que muchos países de fuera de la UE siguen viendo estos patrones.
Regulators should require that Microsoft respect users’ choice
Los reguladores están tomando nota. En el Reino Unido, la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) publicó el 16 de octubre de 2026 una decisión propuesta para designar a Microsoft como poseedora de un estatuto de mercado estratégico (“strategic market status”) respecto de su ecosistema de software empresarial. En la hoja de ruta indicativa que la acompaña, la CMA se hace eco de las peticiones de terceros para garantizar que el diseño de las interfaces de usuario de Microsoft no socave la libertad efectiva de elección, incluida una arquitectura de la elección negativa que dirija a los usuarios “hacia sus propios productos, incluso cuando los usuarios han establecido como predeterminado un producto de un tercero”. La autoridad de competencia brasileña, el CADE, también ha abierto una investigación antimonopolio específica sobre las prácticas de patrones oscuros de Microsoft. La BCA acoge con satisfacción estos avances e insta a los demás reguladores de todo el mundo a aprovechar este impulso.
Cuando los usuarios eligen un navegador alternativo y lo establecen como predeterminado, esa elección debe respetarse. Los reguladores deben proteger la libertad de elección de navegador en Windows antes de que las mismas barreras se afiancen en ámbitos más recientes como la inteligencia artificial. Ha llegado el momento de intervenir para fomentar una mayor competencia y libertad de elección de los usuarios en los PC con Windows. Tu PC, tu navegador, tu elección.
Puede consultar el informe completo del BIT aquí.
About the BIT report: BIT mapped evidence supplied by BCA members across the Windows user journey, from installing an alternative browser to updating the operating system, and reviewed the behavioural science literature on what such practices could mean for users. Its findings on Microsoft’s practices rest entirely on materials supplied by the BCA, and some of the practices described may apply only in certain jurisdictions. BIT used AI tools to support its literature review and drafting, with outputs verified by human researchers and subject to senior quality assurance checks.